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Critical Mass
Por Robert Guzmán

El Problema con Rosselló y Acevedo Vilá

Puerto Rico necesita hoy, más que nunca, líderes cuya autoridad nazca de la honestidad y la veracidad. Lamentablemente, tanto el Dr. Pedro Rosselló como Aníbal Acevedo Vilá son hombres arrogantes que subestiman la inteligencia de su pueblo y le faltan el respeto constantemente. El conflicto entre lo que dicen y lo que hacen es evidente y constante. Este conflicto los descalifica como lideres creíbles. Veamos algunos ejemplos recientes.

Hace poco más de un año, el Dr. Rosselló hizo y firmó una declaración jurada diciendo que no aspiraría a puesto electivo alguno. El hombre empeñó su palabra en un documento legal. Poco tiempo después cambió de idea. De haber sido honesto consigo mismo y con su pueblo lo que tenía que hacer era decir que había cambiado de idea. No hay nada de malo en reconocer que uno ha cambiado de opinión. Decidió no hacer esto.

En un ejercicio de gimnasia verbal explicó que sencillamente iba a permitir que pusieran su nombre en la papeleta electoral. Dado que él no iba a correr para un puesto electivo en efecto, nos quiso hacer creer que lo estaban obligando y que de la manera más renuente humildemente acataría la voluntad del pueblo.

Ahora tenía otro problema. Si no iba a correr no podía hacer campaña. Aquí de nuevo intenta tomar de tonto a todo un pueblo. En su no-campaña repartió miles de juguetes, junto al alcalde de Arecibo, el día de Reyes. En su no-campaña ha hecho múltiples caminatas y actividades por toda la isla.

Entre el domingo 17 de febrero y el 2 de marzo visitó 43 pueblos de Puerto Rico. ¿Qué estaba haciendo el ex gobernador? ¿Turismo interno? (Véase el Nuevo Día, 14 de febrero de 2008, página 32).

El hecho de que él carezca de la verticalidad de sencillamente admitir que está en una campaña sin cuartel en contra de Luís Fortuño nos hace ver cómo él piensa que no somos capaces de apreciar lo que en verdad ocurre. Rosselló quiere que creamos que todo esto no es en verdad una campaña. Yea, right…

En esencia le está diciendo a todo un pueblo que es demasiado estúpido para notar el conflicto entre lo que el hombre dice y lo que hace. Eso es lo que más ofende del Dr. Rosselló, su arrogante empeño por tapar el cielo con la mano, por llamar lo negro blanco y lo blanco negro.

Un tercer ejemplo de esta negación de la realidad se vio hace unas semanas, cuando en una entrevista con la periodista Carmen Jovet en Noti-Uno 630, ella le preguntó por una promesa pública suya de perdón a los convictos por corrupción política. Rosselló afirmó categóricamente que él nunca había prometido eso. Cuando Jovet le puso una grabación suya en la en efecto prometía precisamente eso el hombre se negó a aceptar lo que su propia su voz acababa de decir.

El menosprecio de Rosselló por la verdad y su monumental arrogancia lo descalifican como líder de futuro para nuestra patria.

 

 

Si por algún accidente histórico Rossello llega a ser el candidato a gobernador del 2008, el pueblo estará en una lamentable encrucijada ya que el único que está en la misma liga de embusteros con Rosselló es, claro está, Aníbal Acevedo Vilá, el hombre que prometió específicamente no imponer un impuesto a las ventas por consumo. Recuerdan las últimas dos semanas de su campaña. “Dile no al Sales Tax de Rossello” leían los pasquines. “No voy a firmar una ley que tenga un nuevo impuesto al consumo”, fueron sus palabras en los debates televisivos. También prometió de la manera más específica traer el ya famoso ‘alivio contributivo sin precedentes’. Todos sabemos lo que pasó con esas promesas.

Este es el hombre que cerró el gobierno para obligar a la legislatura a darle el IVU para luego unos meses más tarde dar otro giro de 180 grados y decir que había sido una mala idea en su mensaje de estado de febrero del 2008. Este gobernador, al igual que Rosselló, subestima la inteligencia del pueblo al asumir que no vamos a notar la distancia kilométrica entre sus palabras y sus acciones.

Si el pueblo tiene que escoger entre estos dos seudo-líderes será como escoger entre Lucifer y Satanás. Ambos son hombres arrogantes que carecen del más elemental respeto por la verdad. ¿Será posible que la lealtad a la tribu lleve a la mayoría a apoyarlos a pesar de todo esto? Si cualquiera de ellos dos gana, Puerto Rico sin duda perderá.

Ese día será mejor quedarse en casa o irse para la playa con la familia porque ninguno de los dos merece el apoyo de los que votan con los ojos abiertos. Los líderes verdaderos se deben al pueblo, no al revés. Nuestro voto se lo debemos prestar a los que respetan al pueblo lo suficiente como para decirle la verdad.

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